jueves, 14 de agosto de 2008

El Efecto Espejo

   Se había secado el caudal
y por mas que lo intentaba,
nada salía de su lagrimal.

Era grande su tristeza
era grande su pesar,
era grande su pobreza.

Quería llorar y no podía
en un instante logró,mas que llanto
un alarido de espanto.

Salió del fondo de su corazón
y en la estancia resonó,
como un bombazo
partiéndola en dos.

Quiso morir y no pudo
quiso vivir, pero no la dejaron,
estaba prisionera, dentro de su espejo maltratado.

Su tristeza iba en aumento
su pesar, la estaba consumiendo,
su pobreza de espíritu
en nada le ayudaba.

El efecto espejo la superaba
sabía mucha teoría,
conocía la psicología
pero no encontraba poesía.

Mirando el ocaso de tu vida
había llegado a la conclusión,
de que la vida, es cada día
el inicio de ese nuevo día.
María Ibáñez