martes, 5 de agosto de 2008

Angustia

El alma se me hiela, solo de pensar
Que a mi hijo lo podían matar.

En medio de la noche oscura,
Me despierto sobresaltada,
Y veo a mi hijo con la cara destrozada.

Su cuerpo yace inerte
Sobre su sangre inocente
Sus ojos, bajo los párpados yertos,
Nunca podrán mirar,
A esos jóvenes asesinos,
Que lo acaban de matar.

Trato de no pensar,
Desterrar de mi estos pensamientos,
Pero son mas fuertes que yo,
Y por mas que cierre mis ojos,
Esa horrenda imagen sigue presente.

Inmersa en esta angustia
busco en ti consuelo,
¿Dónde estás poesía que no te veo?.

María Ibáñez