domingo, 27 de julio de 2008

Pasión y Muerte de una Mierda

Pasión y muerte de una mierda o sea yo en un colegio pijo

Enero 2005
Prefiero pasar hambre de pie, que comer de rodillas.
Yo creía que las castas solo existían en la India.
Yo creía que los parias solo estaban en la Argentiana.
Yo creía que la esclavitud había sido abolida.
Yo creía que los derechos humanos también son para el personal de servicios.
Yo creía que un Colegio Mayor era cuna de saber, que primaba la buena educación, el saber estar, el respetar a TODOS los demás
¡urbanidad! palabra olvidada, la marranería es aplaudida, creando déspotas que pisaran a todo aquel, que por debajo de ellos esté.
Cuando el comedor queda vacío hay comida por los prestaches, sillas, mesas, dentro de las jarras de agua. Y en el suelo por supuesto.
Pero a ojos del director, los estudiantes son intachables, hagan o digan lo que sea, hay que callar, a ellos no se les puede rechistar (que para eso pagan).
Y cuando venga Nelson Mandela, o Rigoberta Menchu, o cualquier otro personaje digno de admirar, por toda su buena labor social hacia sus semejantes, o sea hacia la igualdad, ellos, los estudiantes hablarán de solidaridad, y si hay que hacer manifestaciones, ellos las encabezarán, hay que ser políticamente correcto. Pero al servicio, esos seres invisibles para ellos, a esos que no hay porque respetar, a nosotros que nos den por saco , ¿a quién le puede importar? afortunadamente, no todos los estudiantes son iguales hay muchos que se salvan, que son ejemplo de buena gente, que saben estar, que el día de mañana serán gente cabal, que no confundirán el éxito con el trabajo bien hecho de todo un profesional, y de una persona com cal.

18/2/2005
Mientras halla injusticias
Don Quijote seguirá vivo
somos cabeza de turco en mi trabajo soy el último mono.
Asumo mis fallos pero en este bodrio de trabajo, desde el que dirige, hasta el último asalariado, todos se creen con derecho, a echar sobre nosotros grandes dosis de culpas injustas y si nos quejamos, nos aumentan el trabajo.

Ya no soy doncella, pero,
espero a Don Quijote que nos defienda de esta injusticia,
de esta jauría que nos va volviendo
poco a poco locas y chismosas

Entre molinos de injusticias galante caballero....................................................

HISTORIA DE UNA PATATA FRITA EN UN COLEGIO PIJO
Desde lo alto de la estantería, la pobre patata humillada lanzada por los aires sin ningún miramiento, soportando risas y burlas de los niños BIEN (parásitos payasos ricos)
Cuanta necedad hay entre la clase pudiente de esta ciudad, entre tanta sabiduria tanto intelecto, tanto memo. Se creen algo solo por tener la suerte de haber nacido en casa de PAPA, papa todo se lo puede pagar.


Al igual que Jesús sabía que lo iban a matar, yo sé que acabaran despidiéndome del trabajo, mejor dicho del lugar donde la esclavitud y el servilismo no han sido aun abolidas; según la gente de la mañana, “el señor director”, el jefe de la empresa, y no sé si habrá mas gente que piense lo mismo. La gente de la noche somos las culpables de todos los percances que ocurren en ese injusto lugar, aquí pagan justos por pecadores: que se rompen platos, pues solo puede ocurrir por la noche, que el lavabo está sucio, pues somos las de la noche que no limpiamos, que se estropea un interruptor, pues no hace falta buscar culpables, pues ya estamos nosotras que somos cabeza de turco. En esta empresa hay mas intrigas que en la antigua Roma, aquí te pegan la puñalada trapera y después te hacen la sonrisita, como si no hubiera pasado nada. Vino el jefe al colegio para decirnos que habían muchas quejas de nosotras, que faltaban cubiertos que se rompían muchos platos, yo pregunto -¿quién lo dice?, el jefe contesta - el director. Yo digo que asumo mi responsabilidad que yo no soy perfecta y que algún plato habré roto, pero que no estoy de acuerdo a que se nos culpabilice, de toda la rotura, (que por otra parte no creo que halla ocurrido) y que nosotras no nos llevamos nada, que nos registren antes de salir si es preciso, la impulsora de toda esta trama, la víbora, la arpía, la mala persona, dice - hombre eso no ¿para qué vas a querer esos platos tan feos? Pero no han desaparecido solos, como diciendo, que solo nosotras éramos las únicas que podíamos ser culpables, yo vuelvo a decir que nosotras no somos culpables, entonces la impulsora tiene la cara dura de decir que si, que ellas por la mañana tiran nuestra basura y en ella hay platos rotos, y que un día por la mañana no había ni un solo plato de desayuno, yo es que no podía creer lo que estaba oyendo, pero eso no era lo peor, entonces el jefe dice que en muchos años eso no había ocurrido nunca por la mañana, le pregunta a la impulsora, cuantos años lleva allí, ella le dice que 13 y eso es suficiente, para que ellas sean inocente y nosotras culpables, o sea que hay que decir amen, ser hipócrita, falso, mentiroso y chivato de lo que no es verdad y un largo etc. para trabajar y ser creíble, y así el jefe está contento. Ahora quieren que vayamos a un curso de una semana, dos compañeras han dicho que no lo harían, pero yo sé que si lo harán, ayer llamé a la mujer del jefe para decirle que no podía hacerlo, pues estaba cuidando un niño y me era imposible, su tono ya no era el cordial de otras veces, me dijo que tenía que hacerlo, yo le volví a decir que no podía, entonces muy sutilmente, me dijo que valorara, por lo que yo deduje que tendría que elegir, que le escribiera una carta diciendo que no iba a hacer el curso para tener las espaldas cubiertas, de cara al señor director.
Por suerte encontré trabajo en un sitio estupendo. un lugar en el cual,
las personas, son tratadas como personas.
Y al fin me pude liberar. Me fuy.