sábado, 12 de mayo de 2012

Música

25 marzo 2012 sábado
8,15 de la mañana, tomo el café con leche, mientras miro y escucho un concierto que están emitiendo por la dos, (interpretan Presto. Sinfonía Nº 38 Mozart) Creo que en una orquesta está la perfección, la grandiosidad y a la vez lo sencillo. La sencillez de una nota musical y lo complejo de una sinfonía. La sencillez de una pequeña gota de agua y la grandiosidad de la Creación. Escuchando a estos jóvenes músicos, cierro los ojos, y puedo ver el amanecer a orillas del mar.
Afortunadamente hay profesiones que se logran por lo que se vale, y no por lo guapo, feo, alto, o cualquier otra característica de la imagen.  Claro ejemplo de ello son los músicos clásicos, sus dedos, su respiración, sus movimientos son perfectos.
Lo mismo pasa con un cirujano, o incluso con un cocinero. Otra cosa es, que por el mismo trabajo cobre mas un hombre que una mujer, pero eso ya es otro asunto.
Desde luego la música te eleva, de algún modo te acerca a Dios.
No me extraña que digan que la música amansa las fieras. Aunque también es cierto que ciertas músicas incitan al odio, en definitiva al mal.
15 horas, no es el caso, pero si yo eligiera morir, lo haría escuchando Mediterráneo de Serrat a todo volumen. No es que tenga pensamientos suicidas, es que estos días son interiormente tristes, creando confusión, marabunta de pensamientos de recuerdos, de tristeza y ¿ por qué no? También de alegrías, pero es todo una amalgama en mi mente, que de algún modo, solo tiene presente, que mañana hará un año que vi. con vida a Magín por última vez.
Un año y parece que solo hayan pasado unas horas. 
María Ibáñez