viernes, 7 de noviembre de 2008

NAVEGANDO ENTRE CANTES

Poesía escrita con sangre
poesía escrita con plumas marchitas
alegría en el silencio
navegante solitario entre cantes.

Acaricia la guitarra escuchando el soniquete
martinete que taladra hasta volverle loco
atravesando la flauta plañidera,
que desintegra su alma.

Entre cante y cante su espíritu navega,
el bordón que bordaba su cante,
se aleja con una penita mu grande.

Entre ayes y alegrías su poesía dormía
el vino deterioraba esa grandeza divina,
su mano rasgaba la guitarra.
rompiendo toda melodía.






Dentro de su cabeza
explotan mares de confusión,
buscando la botella
causa de su perdición.

Y navegaba en solitario
buscando una ovación.

Lejos en una pequeña casa
su madre dirige al cielo una oración
por ese hijo perdido
entre drogas y alcohol.

Solo, abandonado, olvidado,
los parásitos que siempre le rodearon
ahora lo desprecian.....
y dicen: que no era bueno su cante.

Implorando una limosna
un hombre todavía joven,
a cambio de unas monedas
unos cantes promete.

Para poder comprar vino
y a si, seguir navegando en el olvido,
de aquellos que un día....................
aplaudieron su cante divino.
María Ibáñez