viernes, 1 de octubre de 2010

Crónica de un viaje Ignaciano

agosto 2010
Gracias a este viaje he conocido, no solo lugares, sino también a personas, personas que conocía de vista, pero que casi nunca había hablado con ellas y que son estupendas, esto nos pasa a muchos, somos del mismo barrio, de la misma parroquia, pero solo nos conocemos en plan ascensor, “buenos días” “parece que va a llover” “hola” “adiós”Primer día; Salimos del barrio, llegamos a Zaragoza, visitamos el Pilar, dimos una vuelta y a comer. Por la tarde llegamos al monasterio de Ntra. Sra. De Valentuñana, donde viven unos monjes Agustinos Recoletos, una maravilla porque hacía un fresco estupendo, cenamos, dormimos y desayunamos, el entorno precioso ¿será por qué estaba dónde Cristo perdió el gorro?Segundo día; Fuimos hasta Javier, visitamos el castillo . A mi me a servido para conocer a san Ignacio de Loyola y san Francisco Javier , de estos dos santos me quedo con la frase que Ignacio le dijo a Javier, que parece ser, no tenía muy claro, cual era su verdadero camino. -¿De qué te sirve acumular riquezas si pierdes tu alma? Y así empezó su misión, su peregrinaje, su respuesta a la llamada de Dios. Se encomienda a María en Arantzazu, viene a Montserrat y a los pies de la Virgen pasa toda una noche reflexionando y manteniendo una lucha interior. A la luz del día decide cambiar su espada por el bastón de peregrino y emprende el Camino Evangelizador. Comimos en el restaurante Yamaguchi que es el nombre de la ciudad de Japón donde Javier se presentó de un modo elegante a las autoridades. Desde allí fuimos a visitar el Monasterio de san Salvador de Leyre. En 1973 toman el nombre del Valle del Leyre y se lo ponen a la Virgen. Desde allí fuimos a Loyola, nos alojamos en el Hotel Loyola en el cual hicimos todas las cenas, desayunos, y también dormimos, nos trataron estupendamente.
Tercer día; Visita a la Basílica y la casa donde nació san Ignacio de Loyola fundador de la Compañía de Jesús, en la pequeña capilla celebramos la Eucaristía. Más tarde visita al Caserío de Recarte donde nació el Beato Gárate. Por la tarde visita al pueblo Marinero de Guetaria.
Cuarto día; San Sebastián, subimos al Monte Igueldo, montamos en la montaña suiza, disfrutamos como niños. La playa de La Concha preciosa, comimos como reyes, en el restaurante Vía Fora, presidido por un poster a la entrada de Martí i Pol. Por la tarde visita y Eucaristía a la parroquia del Buen Pastor de San Sebastián que además es catedral.
Quinto día; Visita al Santuario de Arantzazu, Gipuzkoa. Santuario cuidado por los Franciscanos que ha sido y es un referente destacado para la fe del pueblo vasco. Después de comer, vuelta al Bon Pastor Barcelona
Parte practica de esta salida, ha sido una gozada el no tener que preocuparme de pensar en que voy a hacer de comer o de cenar, no tener que hacer la compra, ni las camas, ni fregar, ni limpiar. Una maravilla el tener la mesa puesta. Esto si que son vacaciones.
Vivencia personal
Por segunda vez en mi vida volví a escuchar el silencio, la primera fue en Couboeira Lugo y la segunda fue en el santuario de Aranzazu subiendo al misterio. Una estatua que representa un fraile, nos alerta que este, es un lugar de silencio, de algún modo nos dice que aquí tenemos la oportunidad de encontrarnos con Díos, que María nos acompaña hacia El. Si. ¡Dios está en todas partes! pero muchas veces tanto ruido que hay a nuestro alrededor no nos deja oírle, o quizás sea una excusa para no escucharlo, pero aquí, no hay excusa, el silencio te envuelve, la naturaleza te habla de Dios, incluso en el mirar sin mirar se observan pequeñas florerillas, mecidas por el viento, acariciadas por su creador, tan pequeñas y tan vivas, y nosotros tan pequeños y tan orgullosos. El silencio me envuelve, los demás ya están arriba, yo gracias a mi dolor de rodillas voy más lenta y puedo sentir el silencio, ¡que paradoja! escuchar el silencio y sentir como me habla, haciéndome ver lo frágil que soy, y la necesidad que tengo de ti Dios mío, tu me conoces, me desprendes de mis vestidos, y me ves tal cual soy, y en este silencio Señor siento que no soy lo que quisiera ser, que cada día que pasa soy peor que lo fui ayer. Tú me coges de la mano y en silencio me hablas sin parar, me llevas hacia la cripta de Aranzazu, y allí en silencio en tu presencia puedo llorar.
María Ibáñez (Doy las gracias a todos los componentes de este viaje, incluido el chofer, porque sin vosotros este viaje no hubiera sido una maravilla)