viernes, 20 de agosto de 2010

Aula de Geriatría


Haciendo limpieza por casa, he encontrado una poesía que hizo Conchi, cuando estuve haciendo un curso de Auxiliar de Geriatría. Fue un buen año, formamos un buen grupo de compañeras, compartimos penas y alegrías. La María de la poesía soy yo, Mari es otra compañera, y la dedicatoria final va dirigida a mi. Gracias Conchi.

AULA DE GERIATRIA

Aula tranquila y serena,
Con la gente madura y sencilla,
Que expone sus opiniones,
Sin moldearla en arcilla.

Con Rosa y Fisioterapia,
sientes reloj de abadía,
pues enseña la Gimnasia,
como el pan de cada día.

Agata con sus refranes
cuenta males de familia,
y expresa sus opiniones,
sin rubor y sin malicia.

Rosa que es gran estudiosa,
de deberes pide más,
pero el jueves por la tarde,
cierra la boca sin más.

Mirna que es hiperactiva,
entra en clase con retraso,
contando con voz pasiva,
que el metro va a paso paso.

Aula de mucha paciencia.
con mucha filosofía,
ya tenemos la experiencia,
más nos falta la teoría.

Rocío con grandes gotas,
como su nombre lo indica,
pretende con chirigotas,
que nos entre Anatomía.

María que es gran poeta,
y en palabras entendida,
sus reflexiones comenta,
dejando posar la guinda.

Keli pone vendajes,
sin reparar en teorías,
y nos endulza las tardes,
son su buena repostería.

Laura sufre psicosis,
si de exámenes se trata,
más su yo reaparece,
si le nombras las patatas.

Aula llena de solera,
de solera reprimida,
que en pocos meses aflora,
lo que le esconde a la vida.

Dolors con su saber,
la institución ameniza,
más si errata haya en su saber,
hasta el vello no se le eriza.

Mari con sus ocurrencias,
rompe la monotonía,
más quiere saber sin ausencias,
la x – y su anatomía.

Hermi que es meticulosa,
con pausa tranquila y precisa,
nos presenta unos trabajos,
que hasta Dalí envidiaría.

Dolores la más prudente,
nunca inculpa ni critica,
más en voz se hace presente,
si al anciano se le implica.

Aula que engrosa poder,
con muchas etapas vividas,
donde se quiere aprender,
lo que nos enseña la vida.

Entra en escena Isabel,
con un público que escucha,
y nos hace los exámenes
como si fuera una dicha.

Amparo con su saber,
nos imana de energía,
en su afán de aprender,
se enfada consigo misma.

Ana quisiera que fuesen,
de treinta y seis horas el día,
para poder estudiar,
y aprovechar las salidas.

Carmen pasa de sofocos,
con mucha filosofía,
y como el médico de guardia,
nos hace alguna visita.

Más no todo son malos tragos,
que a merendar también vamos,
y entre dulces y salados,
de la media hora pasamos.

Un buen clan hemos formado,
que el tiempo no lo separe,
y si una amiga necesitas,
acuérdate de la lista.

Aula tranquila y vacía,
que en diciembre quedarás,
llegamos con experiencia,
y tu nos has dado más.

Para María
que siga protestando
por las cosas injustas. (Conchi año 1997)