miércoles, 1 de septiembre de 2010

Eric Vicente Palacios



Diecisiete del siete a las diecisiete y cinco

A las cinco de la tarde,
de las entrañas de la madre sacaban al niño, grande moreno con casta y bravura.

Cuatro kilos y cincuenta gramos pesa la criatura,
la madre está feliz, a pesar de la pasión vivida.

A las cinco de la tarde grita el niño,para decir
¡Que ya he nacido!
y a mi madre doy la gracias por haberme parido,
y no me olvido de mi padre por la semillita que puso,
y porque quiere mucho a mi madre,
que eso lo se yo, lo siento, lo percibo.

Por eso le grito al mundo,
que contento estoy de haber nacido.

El padre sale orgulloso, con Eric en los brazos,
se lo enseña a los abuelos
y a los tíos que lo estaban esperando.
(Eric es nuestro nieto)
María Ibáñez