
No merece la pena guardar rencor, ya que el rencor corroe el alma,
y solo sirve para amargar nuestra propia existencia.
Nunca es tarde para pedir perdón
Nunca es tarde para perdonar,
incluso , sin palabras, se puede perdonar.
Una mirada, un abrazo puede conseguir el milagro.
María Ibáñez
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