
No salen letras
de mis manos, que digan cuanto te quiero,
a pesar de haber pasado tanto tiempo, desde que ya no estas a mi lado. Hoy es
el primer año que por tu ausencia no he llorado. En la cocina he puesto tu foto junto a Cristo crucificado y una vela encendida. Recordando
la luz del Resucitado.
María Ibáñez
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